El Rayo Majadahonda está cuajando una brillante temporada en el grupo 5 de División de Honor. La regularidad entre la primera y la segunda vuelta prácticamente le ha otorgado el billete para seguir un año más en la élite. Cuando el balón vuelve a rodar, el objetivo ya no se centrará en eludir el descenso (del que se encuentra a ocho puntos), sino en conseguir la segunda mejor clasificación de su historia, después del tercer puesto obtenido en la campaña 2005-2006. Para dar caza al Getafe, quinto con cuatro puntos de ventaja, el Juvenil A sigue entrenando al máximo en pleno confinamiento.
El preparador físico del equipo, Luis Carlos Calvo nos explica el plan de trabajo diseñado para que estas semanas tan especiales afecten lo menos posible al rendimiento del equipo. “El plan está dividido en cinco partes cada día: trabajo de movilidad, core, propiocepción. A partir de ahí realizan un trabajo de fuerza y para finalizar un trabajo intermitente de alta intensidad”. Es un protocolo común para todos los jugadores, que por otro lado gozan de libertad para llevar a cabo las sesiones. “Lo ideal sería que realizasen hasta la parte de fuerza en una sesión de mañana y que el hit lo dejasen por la tarde para evitar interferencias. Si bien es cierto que al final el trabajo (pensábamos que esto no iba tan para largo) era un trabajo más de mantenimiento de la condición física más que de mejora. Con la evolución del virus, hará que tengamos que replantear el trabajo a realizar”.
El parón es uno de los aspectos que más preocupa a los equipos porque “las adaptaciones y la forma física con la que contaban los jugadores, lo más seguro es que se vaya mermando. Esperemos que nos permitan tener dos o tres semanas de trabajo previo a la reanudación de la competición para poder estar en la mejor forma posible para afrontar el último tramo de la temporada, si no nos permiten esto, lo más probable es que haya lesiones” señala Luiscar que sugiere “un buen ‘entrenamiento invisible’: comer sano, descansar bien, realizar los planning preparados… para minimizar los efectos del parón”.
No obstante, de esta pausa obligada también se extraen partes positivas. “Si los chicos se cuidan nos vendrá hasta bien para que aquellos jugadores que llevan mucha carga acumulada puedan descansar. Aun así, lo que todos queríamos era que esto no parase. Estábamos en una línea muy continua de un muy buen trabajo realizado cada semana y esto se veía reflejado en la competición. Ahora, esto va a beneficiar a aquellos equipos con dinámicas malas. Creo mucho en esto, en el aspecto psicológico-motivador de la competición. Este parón les servirá para desconectar y cambiar el chip y afrontar el último tramo con otra perspectiva y motivación”.
