Víctor Olmedo rebosa alegría por los cuatro costados. Si el domingo sufría desde la grada y luego celebraba la permanencia en División de Honor del Hércules CF, en la mañana del miércoles sonreía tras entrar en quirófano para ser operado de una rotura del ligamento cruzado anterior que, finalmente, tan solo estaba destensado.
El caso de Olmedo ha estado cargado de incertidumbre desde el día que se lesionó. El jugador se retiró lisiado el 5 de marzo a los pocos minutos de empezar el choque ante el Levante. El primer diagnóstico reveló un esguince en la rodilla izquierda, aunque tras las pruebas realizadas en la Clínica Telsa de Elche, se descubrió que también tenía el menisco roto. Poco tiempo después, por recomendación del club, visitó al doctor Ripoll que le confirmó la rotura del ligamento cruzado. La mañana de ayer miércoles era el día en el que iba a ser operado, sin embargo ya en el quirófano de la Clínia Quirón de Murcia, se descubrió que el ligamento tan solo estaba destensado.
Rara vez entrar al quirófano ha sido tan gratificante para un futbolista. Víctor Olmedo ya cuenta los días para volver a ejercitarse con sus compañeros aunque por delante le esperan tres meses de mucho trabajo. Sin lugar a dudas, el jugador podría estar listo para empezar la pretemporada. Una gran noticia para el Hércules, que un año más luchará en la élite del fútbol juvenil.
