El San Marcelino no levanta cabeza desde que perdió el tren del ascenso. En unas semanas ha pasado de ser un candidato a División de Honor a pelear por mantenerse en Liga Nacional. Llega la última jornada y el equipo no depende de sí mismo para lograr la permanencia. El portero Dani Iglesias que afronta su tercera etapa en el club nos cuenta cómo está el equipo en las horas previas al duelo decisivo contra el Celtic Elche.
PREGUNTA. ¿El equipo es optimista de cara a la última jornada?
RESPUESTA. El equipo es optimista de cara al último partido, aunque sabemos que no dependemos de nosotros. El San Marcelino va a casa del Celtic con la idea de dar el 100%, sacar los 3 puntos y luego esperar noticias de nuestros rivales directos.
P. Están siendo semanas difíciles para todos los que formáis el CDA San Marcelina. ¿Cuál es el mensaje os transmite el club con el paso de las jornadas en la Segunda Fase?
R. En club siempre nos ha transmitido plena confianza al equipo, y prueba de esto es el ambiente de cada partido en casa. De cara a esta última jornada, sobre todo nos han incidido en no bajar los brazos en ningún momento y pelear cada balón como si fuese el último.
P. De ser un candidato al ascenso a no depender de sí mismo para quedarse en Liga Nacional, ¿cómo llega el San Marcelino a esta situación?
R. Al acabar en último partido de la Primera Fase y recibir la noticia de no haber conseguido meterte en lucha por el ascenso por tan solo un punto, fue un duro golpe, del cual nos seguimos lamentando.
Desde ese partido contra el Atlético Benidorm, el equipo además de tener bastantes lesiones, entró en una mala racha donde sólo hemos conseguido sacar un punto de los 15. La actitud siempre ha sido dar el máximo, pero perder la mayoría de los encuentros por un gol y ver como se escapaban por pequeños detalles, además de la presión de que los equipos de debajo tuya sumaban puntos y cada vez estaban más cerca, creo que nos desmotivaron partido tras partido.

P. ¿La inesperada marcha de Rasco también fue un varapalo para el equipo?
R. Obviamente, cuando hay un cambio de entrenador, al equipo le afecta porque sabes que si llegas a esa situación es porque la dinámica no es buena y no está consiguiendo el objetivo.
P. Fuiste uno de los últimos en incorporarte al equipo, ¿qué es lo que te lleva a regresar al Sanmar?
R. En Alboraya no contaba con muchos minutos y recibí un mensaje de Rasco ofreciéndome volver al club. La dirección se puso enseguida a trabajar para poder hacerme ficha lo más rápido posible. Esta confianza que depositó todo el club en mí he intentado devolverla dando el 100% en los partidos.
P. Viendo cómo van las cosas, ¿te arrepientes de la decisión?
R. Para nada. Nunca me arrepiento, ni me arrepentiré de formar parte del club en el cual empecé, me han visto crecer y me han demostrado siempre tanta confianza y cariño a lo largo de mis tres etapas. La primera fue desde querubín hasta benjamín C, después regresé los dos años de cadete A con José Antonio de entrenador. En el primer año conseguimos subir a Autonómica por primera vez en el club y el segundo nos mantuvimos quedando octavos. Y ahora, esta última con el Juvenil A. San Mar es, para mí, mi segunda casa.
P. Con todo lo que has vivido esta temporada, ¿se podría decir que es en la que más has crecido como jugador?
R. Sinceramente creo que sí. Mi mejora se la debo a Mendi, el entrenador de porteros de Alboraya. Pasó muchas horas corrigiéndome y dándome consejos para mejorar, sabe lo agradecido que le estoy. Y después, volver a San Mar y contar con tantos minutos es una motivación para mí, y obviamente cuando estas motivado siempre juegas mejor e intentas dar todo.
P. Aunque no estuviste desde el principio de temporada sí que has estado en el tramo importante dónde se han decidido un poco los objetivos. ¿Qué balance haces de la trayectoria del San Marcelino?
R. El balance de la temporada para mi dependerá de si logramos el objetivo o no. Estoy muy contento de haber podido formar parte de este gran grupo de personas que me acogieron genial desde mi llegada y a los cuales les tengo gran cariño.
